top of page
Buscar

La marca de nuestro pasado

Actualizado: hace 2 días

Hay experiencias que dejan algo en nosotros. No siempre es evidente, pero se hace notar. A veces aparece en reacciones que no terminamos de entender, en lo mucho que nos afecta una situación o en esa sensación de que algo se repite, aunque no sepamos bien por qué.

Quizás te pasa que reaccionás de una manera que después no te cierra, o que ciertas situaciones te movilizan más de lo que esperabas. Y no siempre es claro de dónde viene eso.

No se trata solo de lo que pasó, sino de cómo eso fue vivido. Muchas veces, en su momento, no hubo espacio para entenderlo, ponerlo en palabras o procesarlo. Y lo que no se pudo elaborar no desaparece: de algún modo, sigue estando. No se trata de dejar atrás


Existe la idea de que para estar mejor hay que “superar” el pasado o simplemente no pensar más en eso. Pero en la práctica, no suele funcionar así.

A veces intentamos seguir adelante sin mirar demasiado, minimizar lo que pasó o convencernos de que ya no importa. Sin embargo, eso que no tuvo lugar suele aparecer de otras formas: en el cuerpo, en el malestar, en los vínculos o en ciertas decisiones que terminamos repitiendo.

Mirar la propia historia no significa quedarse enganchado en el pasado ni justificar todo. Tiene más que ver con empezar a entender qué lugar ocupa eso hoy, y cómo sigue influyendo, aunque no siempre lo notemos. Integrar lo que pasó

Integrar no es olvidar ni borrar lo vivido. Tampoco es “cerrar” la historia de una vez y para siempre.

Tiene más que ver con poder incluir eso que pasó dentro de la propia historia, sin que quede por fuera ni termine explicándolo todo. Es empezar a entender cómo eso influyó, pero también abrir la posibilidad de que no tenga siempre el mismo peso.

Cuando algo de lo vivido se puede poner en palabras, muchas veces deja de aparecer solo como malestar o repetición. No desaparece, pero cambia la forma en que se hace presente.

La terapia puede ser un espacio para ese proceso. Un lugar donde lo que pasó pueda ser escuchado, pensado y elaborado sin apuro. No para cambiar la historia, sino para construir una relación distinta con eso. Y, muchas veces, es ahí donde algo empieza a moverse también en el presente.

Lo que pasó no se puede cambiar, pero sí la forma en que hoy se hace presente en tu vida.







 
 
 

Comentarios


bottom of page